En México, miles de mujeres han asumido personalmente la búsqueda de familiares desaparecidos ante una crisis que, de acuerdo con Amnistía Internacional, supera las 132 mil personas desaparecidas.
Edith Olivares Ferreto, directora ejecutiva de Amnistía Internacional México, señaló que son principalmente las propias familias, y especialmente mujeres —madres, esposas, hijas y hermanas—, quienes realizan las labores de búsqueda.
Estas mujeres participan en recorridos, acuden a centros penitenciarios y colaboran en la localización de posibles fosas clandestinas, actividades que implican riesgos importantes para su integridad.
La organización advirtió que el problema no se limita a la existencia de leyes o instituciones. También existe, señaló, una falta de recursos económicos, técnicos y humanos, además de deficiencias en la aplicación de los protocolos que ya existen.
De acuerdo con el informe “Desaparecer Otra Vez”, elaborado a partir de información de casi 700 mujeres buscadoras, algunas han enfrentado amenazas, ataques e incluso desapariciones. A esto se suman problemas de salud física y mental y los gastos que las propias familias deben asumir durante las jornadas de búsqueda.
Amnistía Internacional planteó la necesidad de reconocer a las mujeres buscadoras como defensoras de derechos humanos y garantizar mecanismos efectivos de protección para ellas.
La organización también señaló que las familias esperan resultados concretos: que disminuyan las desapariciones, que sean localizadas las personas que continúan desaparecidas y que se identifiquen los cuerpos que permanecen sin nombre.
Olivares Ferreto consideró que la desaparición de personas debe ser atendida como una emergencia nacional y destacó la importancia de fortalecer la cooperación internacional para enfrentar esta problemática.
La dimensión del problema también se refleja en cifras recientes. Un reporte de Red Lupa citado por Uno TV contabilizó 134 mil 257 personas desaparecidas y no localizadas al 16 de mayo de 2026, mientras que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reportaba 132 mil 735 casos al 31 de agosto.
La crisis de desapariciones, además de afectar directamente a quienes son buscados, ha convertido a miles de familias en protagonistas de una búsqueda que, en muchos casos, realizan con recursos propios y bajo condiciones de riesgo.