La emergencia provocada por inundaciones y deslaves en la región del Himalaya dejó al menos 579 personas muertas y mil 924 desaparecidas en Nepal, mientras los equipos de rescate retomaron este viernes las labores de búsqueda en las zonas afectadas.
El desastre se originó tras el derrumbe de un glaciar ocurrido el miércoles, que desencadenó un enorme torrente de rocas, hielo, lodo y escombros a través de los sistemas fluviales de la región. Las autoridades también reportaron cinco fallecidos en el Tíbet chino, por lo que el saldo provisional de víctimas en ambos territorios asciende a 584.
Las operaciones de rescate habían sido suspendidas temporalmente debido al riesgo generado por el posible desbordamiento de un lago glacial. Sin embargo, los equipos de emergencia de Nepal y China reanudaron las labores después de determinar que las condiciones permitían continuar con las tareas de auxilio.
La magnitud de la tragedia también se refleja en el número de personas afectadas: de acuerdo con estimaciones de la Cruz Roja, más de 90 mil personas han sufrido las consecuencias de la catástrofe.
En territorio chino, las autoridades contabilizaron 558 personas desaparecidas, entre ellas unos 260 ciudadanos extranjeros. En Nepal, mientras tanto, continúa la vigilancia de dos lagos de barrera ubicados aguas arriba de las zonas inundadas, debido al riesgo de nuevas crecidas.
Las autoridades han advertido que el peligro no ha desaparecido, ya que existen numerosos lagos glaciares en la región que podrían representar una amenaza. La destrucción de caminos y otras vías de comunicación ha complicado las labores de rescate y el acceso de los equipos de emergencia.
Mientras continúan las labores de búsqueda, Nepal y China enfrentan una de las peores emergencias registradas recientemente en la región del Himalaya, con cientos de víctimas confirmadas y miles de personas cuyo paradero aún se desconoce.