Del primer mensaje al fraude: WhatsApp concentra 43% de los casos
Las estafas por mensajería están aprovechando aplicaciones de uso cotidiano para presionar a las víctimas y llevarlas, en cuestión de minutos, desde un primer contacto hasta la entrega de dinero o información personal. WhatsApp concentra 43% de los casos analizados en un estudio internacional de Kaspersky, mientras que dos de cada tres víctimas consideran que la inteligencia artificial estuvo involucrada en el engaño.
El informe “The Great Messaging Heist”, elaborado por Censuswide para Kaspersky a partir de las respuestas de 2 mil 806 personas que fueron víctimas de estafas por mensajería, muestra que los delincuentes no dependen de una sola plataforma para desarrollar sus operaciones.
Después de WhatsApp, los mensajes de texto mediante SMS o iMessage aparecen en 40% de los casos. Le siguen Facebook, con 27%; Telegram, con 22%, e Instagram, con 19%.
Uno de los principales elementos identificados es el desplazamiento de las conversaciones entre diferentes servicios. El 63% de las estafas analizadas involucró más de una plataforma, por lo que el contacto puede comenzar con un mensaje de texto y posteriormente trasladarse a WhatsApp, Telegram u otra red social.
Este mecanismo permite mantener conversaciones más prolongadas y presentar distintas etapas del engaño como si se tratara de una comunicación legítima. Entre los recursos utilizados aparecen avisos sobre paquetes pendientes, cuentas supuestamente bloqueadas, pagos urgentes y falsas emergencias familiares.
La rapidez con la que se concreta el fraude también representa un factor relevante. El 52% de las estafas que tuvieron éxito se consumó en menos de 30 minutos desde el primer contacto hasta que la víctima proporcionó información o realizó un pago. Aproximadamente una de cada siete se concretó en menos de cinco minutos.
Los delincuentes también recurren a identidades comerciales para ganar credibilidad. Las falsas notificaciones de entrega representan 38% de los casos, mientras que los fraudes relacionados con inversiones alcanzan 37% y la suplantación de marcas concentra 31%.
Otro elemento señalado por las víctimas es el uso de herramientas de inteligencia artificial. El 66% consideró que esta tecnología estuvo presente en la estafa que experimentó, aunque el estudio recoge la percepción de las propias víctimas y no implica que cada caso haya sido verificado técnicamente como un fraude generado mediante IA.
La investigación fue levantada en abril de 2026 entre personas de 16 a 61 años y sus resultados corresponden a una muestra internacional, por lo que las cifras no pueden interpretarse como una medición específica del comportamiento de los fraudes en México.
Los datos muestran un escenario en el que las estafas combinan distintas plataformas, identidades falsas y mensajes diseñados para provocar respuestas inmediatas, reduciendo el tiempo que tiene una persona para verificar si detrás de la comunicación realmente se encuentra un banco, una empresa, un servicio de mensajería o un contacto conocido.