La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) propuso una estrategia nacional para enfrentar el arribo masivo de sargazo al Caribe mexicano y reducir sus efectos sobre la actividad turística y los negocios de Quintana Roo.
El presidente del organismo, Octavio de la Torre de Stéffano, señaló que el fenómeno ha dejado de ser estacional y se ha convertido también en un problema económico. De acuerdo con cifras citadas por la Concanaco, empresarios del sector turístico destinan alrededor de 150 millones de dólares al año para atender los efectos del sargazo.
El dirigente empresarial indicó que en Quintana Roo se han retirado más de 96 mil 150 toneladas de esta macroalga, mientras que existen estimaciones de hasta 40 millones de toneladas de biomasa potencial en el océano.
Ante este escenario, la Concanaco planteó establecer mecanismos de corresponsabilidad entre los distintos sectores y solicitó evaluar incentivos fiscales que permitan disminuir la presión económica sobre hoteles, restaurantes y otros negocios vinculados con el turismo.
La propuesta contempla trabajar de manera coordinada con la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), autoridades locales y el sector privado para desarrollar mecanismos que permitan atender el fenómeno con una visión de largo plazo.
Otro de los ejes planteados es aprovechar el sargazo mediante esquemas de economía circular. Actualmente existen 198 iniciativas relacionadas con el aprovechamiento de esta macroalga; de ellas, 11 tienen potencial para escalar a nivel industrial y al menos 39 empresas ya elaboran productos derivados.
La propuesta empresarial se suma a las acciones que ya desarrolla el gobierno federal. En julio, la administración federal anunció una inversión de 2 mil millones de pesos para reforzar la estrategia contra el sargazo en Quintana Roo, incluyendo la adquisición de embarcaciones, barreras de contención y equipo para su recolección.
La Concanaco planteó que la atención del sargazo no debe limitarse a acciones anuales, sino convertirse en una política permanente que combine prevención, coordinación institucional, protección ambiental y aprovechamiento productivo de la macroalga.